El destino insospechado de "Helena"
Cuando escribes sobre un tema que te ha marcado en la vida, quieres llegar al mayor número de personas, quieres que todos lean y se enteren de lo que sucede, buscas que cada lector se convierta en un multiplicador de esa historia.
En mi caso, escribí una novela de ficción, pero que está basada en una dura realidad. Desde las primeras letras tuve clara la importancia de lograr una lectura interesante, que enganchara al lector de tal forma que lo obligara a concluirla y no la dejara olvidada en su mesa o en cualquier rincón de la casa. Lo mío no era un libro decorativo.
"La historia de Helena" espera visualizar una comunidad y crear conciencia en el resto de nosotros. Es una narración de ficción, llena de magia que al mismo tiempo denuncia una realidad que sucede en los territorios apartados del sur de Colombia, mostrando todos los tipos de violencia externa que tienen que vivir los grupos indígenas y todos los habitantes de la región, narrado desde un componente mágico, propio de la selva y sus indígenas. Mi primera novela envuelve al lector de tal manera que no puede soltarla hasta conocer su última página.
Luego de su lanzamiento, me dediqué a llevar la historia a todos los lugares en donde quisieran conocerla y fue allí donde su magia comenzó a actuar, abriendo puertas nacional e internacionalmente. He recorrido ferias como Miami Book Fair, y FilSMar, la feria de la Universidad del Magdalena, en 2023; la Feria del Libro de Bogotá - FILBO 2024, también la he presentado en los consulados de Colombia en Washington DC y Houston, e hice un lanzamiento en la biblioteca de Puerto Nariño, Amazonas, entre otros espacios culturales y literarios.
Pero durante mi reciente viaje a Costa Rica sucedió algo inesperado, algo que nunca me atreví, siquiera, a soñar: un Premio Nobel de Paz me recibió en su casa. Tuve una charla amena por más de noventa minutos con el expresidente Óscar Arias. Hablamos de Helena, de la selva, de los indígenas, de deforestación, de reclutamiento forzado. Y, por supuesto, de paz.
Comprendí que todo colombiano tiene su corazón cargado de estos dolores y que deseamos contarlos al mundo para que nos cobijen con su solidaridad. Todos somos embajadores de nuestra patria, sin necesidad de tenerlo como título.
Me siento feliz y a la vez comprometida con el futuro, al saber que el Dr. Arias tiene en sus manos aquella historia que posee vida propia y continúa abriendo caminos para que la conozcan todos.
Se vienen cosas grandes.
Gracias, Costa Rica.
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¿Aún no conoces a "Helena"?
Te la presento aquí


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